lunes, 4 de mayo de 2015

El hombre que mató a Liberty Valance (1962)

  • Sinopsis:

El senador Ransom Stoddard regresa en compañía de su esposa Hallie a Shinbone, el lugar donde comenzó a ejercer como abogado. Entrevistado por periodistas locales, intrigados por la visita, sus recuerdos se reavivan y rememora cuando, con una maleta cargada de libros de leyes como único equipaje, fue agredido salvajemente durante el asalto a la diligencia en que viajaba por un forajido llamado Liberty Balance que tenía aterrorizada a toda la comarca, y ayudado por un ranchero de nombre Tom Doniphon llegó al pueblo para reponerse de sus heridas conoció a la que más tarde sería su mujer, enseñó a leer y a escribir a no pocos de sus nuevos conciudadanos, y se comprometió en la improbable tarea de ayudar a implantar la ley y el orden, la justicia y la democracia, en aquel perdido villorrio de la Frontera.


  • Crítica:

Ford tenía algo más de 65 años cuando rodó esta película. En aquella época el cine clásico se desangraba ya sin remisión; el trasvase de directores iniciados en la TV era imparable y los viejos artesanos tenían cada vez menos predicamento y debían adaptarse.

Tom Doniphon (John Wayne) quemó su casa protestando por un amor perdido y rindiéndose ante lo que sabía inevitable; Ford agotó un género desde la reflexión meticulosa y crepuscular. Tom dejó su sitio a las compilaciones de legislación y a las asambleas de gentilhombres; Ford apuró posibilidades para que fueran otros, era el turno de esos otros, los que estiraran desde la sobreexcitación lo que él había detallado ya desde el brío y la ternura de un cine con ansias de mito y armazón de orfebrería en estado puro.
Tom disparó el último tiro para así convertir en leyenda el inevitable futuro en el que ya no tenía sitio; Ford grabó en un anticuado blanco y negro la perfección de una forma de hacer cine y dejó paso a la necesaria renovación, a la inexcusable evolución. 

Y es que, por mucho que se insista en otorgar el calificativo de crepuscular a películas como Grupo Salvaje, es esta película de Ford la que mejor refleja aquello que esos antihéroes mitificados por el western clásico perdieron con la llegada del ferrocarril y de los “attorney at law”. Quizás porque el propio Ford se estaba disipando también entre el ineludible empuje de los Leone, los Lumet o los Frankenheimer, y ante esa imparable locomotora cuyo innovador trayecto culminaría en los 70.

Así que condensó toda la nostalgia que fue capaz de rescatar en un cactus, un sombrero vaquero a uno noventa y tres del suelo y en una vieja cabaña en llamas. Así lo hizo y luego se marchó. Y se marchó sí, ya lo creo. Aunque aún le quedaran tres o cuatro pelis más. 

Se puso el parche, nos dio la espalda y se alejó después de descerrajarle un tiro a la historia del western, del cine clásico, del cine en general, del western crepuscular.

  • Ficha técnica

Título: El hombre que mató a Liberty Valance 

Título original: The man who shot Liberty Valance 

Dirección: John Ford 

País: Estados Unidos 

Año: 1962 

Fecha de estreno: 22/04/1962 

Duración: 123 min 

Género: Drama, Romance, Western 

Reparto: John Wayne, James Stewart, Vera Miles, Lee Marvin, Andy Devine, Ken Murray, John Carradine, Jeanette Nolan, John Qualen, Willis Bouchey 

Guión: James Warner Bellah, Willis Goldbeck 

Productora: Paramount Pictures

  • Biofilmografía del director
En 1917 sustituyó a su hermano en la dirección de un western de corta duración. Ésta fue la primera de las ciento cincuenta películas que habría de dirigir, más de setenta de las cuales pertenecen al período del cine mudo. Sus trabajos más importantes de esta etapa fueron para la Universal: Straight Shooting, Marked Men o Caminos de desesperación.

Con la irrupción del sonoro, el cine de Ford experimentó una evolución no ya en lo temático, donde siguió abordando con gran hondura psicológica temas como la forma de vida propiamente estadounidense (en películas corales como la trilogía protagonizada por Will Rogers) o el comportamiento del individuo frente a acontecimientos que lo desbordan (entre los que cabe encuadrar títulos como La patrulla perdida o La diligencia, de 1934 y 1935 respectivamente), sino en lo visual y narrativo, terreno en el que se hizo patente la influencia del expresionismo alemán y en el que Ford fue aumentando poco a poco el alcance de su cámara para introducir como elemento clave del filme el entorno paisajístico (en particular, el Monument Valley de Utah).

Títulos destacados de las décadas de 1930 y 1940 fueron, amén de los citados, El delator (1935), por la que obtuvo su primer Oscar, El joven Lincoln (1939), Las uvas de la ira (1940), adaptación de la novela homónima de John Steinbeck que le supuso su segundo galardón de la Academia, Hombres intrépidos (1940) y Qué verde era mi valle (1941), retrato de una zona minera galesa y tercer Oscar para el director. Mención aparte merecen westerns como la trilogía dedicada a la caballería estadounidense (Fort Apache, 1948; La legión invencible, 1949; Río Grande, 1950), o Pasión de los fuertes (1946), centrada en el legendario tiroteo del OK Corral, que sentaron las bases del género y le valieron el beneplácito de crítica y público.

Además de contar siempre con un sólido elenco de secundarios (entre los que destacan nombres como los de Ward Bond o Walter Brennan), dos actores repitieron protagonismo en varios de estos títulos y se convirtieron en los rostros más característicos de su cine: Henry Fonda y John Wayne, que en 1952 aparecería de nuevo en el reparto de una de las obras maestras del director, El hombre tranquilo (1952), la historia de un boxeador estadounidense que, acosado por el fantasma de un homicidio involuntario, regresa a su Irlanda natal, en un intento de huir de sí mismo.

Tras el cuarto Oscar obtenido por este último título, Ford se convirtió en una auténtica leyenda viva de la cinematografía de Estados Unidos, a la que continuó enriqueciendo con nuevos filmes de creciente depuración estilística y formal como Mogambo (1953), una especie de western ambientado en África y una de sus películas más populares, la obsesiva Centauros del desierto (1956) y otras dos nuevas obras maestras: Dos cabalgan juntos (1961) y El hombre que mató a Liberty Valance (1962), ambas protagonizadas por James Stewart. El año 1966 dirigió Siete mujeres, un filme rodado en su totalidad en estudio, que narra los últimos momentos de una misión estadounidense en China y con el cual se despidió de la profesión.




jueves, 22 de enero de 2015

Orrorin: el origen






Orrorin tugenensis u hombre del milenio por haberse descubrimiento en el año 2001, con seis millones de años de antigüedad, como el antepasado más antiguo del hombre. Las investigaciones sugieren, además, que el primate africano está estrechamente relacionado con los australopitecos, un grupo de homínidos que vivió en África hace cuatro millones de años (Baur y Ziegler; 2003). Los análisis de los paleoantropólogos indican que las adaptaciones del fémur que permitieron caminar erguido al Orrorin tugenensis se mantuvieron con pequeños cambios desde hace seis millones de años hasta hace dos, cuando los primeros Homo desarrollaron una nueva configuración de muslos y cadera. Otra característica morfológica muy interesante es su dentadura: con caninos pequeños y molares bastante grandes, se deduce que estos primates tenían una dieta principalmente herbívora y frugívora, aunque es muy probable que fueran omnívoros y obtuvieran sus proteínas alimentándose también de insectos. La talla de los ejemplares hallados es de 1,4 m.


 Su capacidad craneana es de 320-380 cc y el cráneo presenta un arco superciliar continuo y más ancho que el de cualquier simio actual. El grosor de ese arco indicaría que el fósil encontrado es de un macho.

Proceso de hominización





El concepto de hominización hace referencia a las diversas etapas que componen el desarrollo evolutivo de nuestra especie. Este proceso implica diversos cambios en el género Homo desde sus primeros exponentes hasta el ser humano actual. Cada fase del mismo se encuentra caracterizada por la adquisición de una determinada condición en la especie, que la diferenciaría del resto de los seres vivos, incluidos los primates.

domingo, 30 de noviembre de 2014

El dilema del prisionero

El Dilema del Prisionero (Prisoner's dilemma) es un modelo de conflictos muy frecuentes en la sociedad que ha sido profundamente estudiado por la Teoría de Juegos. Dos delincuentes son detenidos y encerrados en celdas de aislamiento de forma que no pueden comunicarse entre ellos. El alguacil sospecha que han participado en el robo del banco, delito cuya pena es diez años de cárcel, pero no tiene pruebas. Sólo tiene pruebas y puede culparles de un delito menor, tenencia ilícita de armas, cuyo castigo es de dos años de cárcel. Promete a cada uno de ellos que reducirá su condena a la mitad si proporciona las pruebas para culpar al otro del robo del banco. Las alternativas para cada prisionero pueden representarse en forma de matriz de pagos. La estrategia "lealtad" consiste en permanecer en silencio y no proporcionar pruebas para acusar al compañero. Llamaremos "traición" a la estrategia alternativa.